Close

He decidido no matarme…

O al menos dejar de hacerlo.

La realidad es que nunca he nunca he considerado el suicidio. Quizás algún día escriba sobre por qué creo que nunca me quitaría la vida por mi propia mano, pero por ahora es suficiente decir que a pesar de mis dificultados, nunca ha sido una opción y aún así, he estado matándome por bastante tiempo ya.

Utilizaré esta publicación (hecha el primer día del año nuevo) para poner señalar el inicio del camino que espero recorrer para cambiar mi vida. Por años he evitado hacer propósitos de año nuevo porque cuando los hacía nunca los cumplía y después empezó a parecerme una forma barata de engañarse y decir cosas que el 95% de las veces no van a cumplir.

Así que este año decidí hacerlo. Si voy a pecar de incongruente pues que al menos sea por algo que pudiera traerme un beneficio, aunque muy en el fondo se que en realidad lo hago para crear la posibilidad de al final del año decir “yo sí lo logré y ustedes no”.

Pero bueno, al punto. He decidido este año que mi único propósito será “Mejorar mi salud“, si es lo único que logro en este año podré decir al final que valió la pena.

Y aquí es donde entra la decisión de no matarme.

Inicié my blog (en aquel entonces llamado “La guarida del león”) en Mayo de 2015 (hace ya más de 10 años) como una forma de tener un registro (aunque fuera anónimo) de lo que era mi vida en aquel entonces y tratar de que fuera una base para impulsar un cambio. No tengo manera de cuantificar que tanto me ayudó o no, pero puedo decir que siempre sentí cierto consuelo en tener un espacio dónde hablar conmigo mismo por medio de las palabras y tal cómo lo puse en el subtítulo de aquel blog, la vida cambió. Yo crecí y el mundo se movió, las crisis se hicieron mas grandes y de alguna manera (quizás porque yo también cambié) pude sobrevivirlas.

Y así pasó el tiempo y fui abandonando este espacio que tanto había servido de refugio y de constancia sobre mi vida en este mundo. Los últimos 5 años solo estuve actualizándolo ocasionalmente con el fin de evitar que cerraran mi cuenta de WordPress por inactividad, si bien no tenía tiempo de reconstruirlo, no quería que desapareciera. Fue así que el año pasado, en medio de un episodio de manía por aprender AWS decidí que finalmente era tiempo de migrar mi blog fuera de WordPress y compré un dominio y habilité el hosting. Por fin, logré algo que siempre quise desde que creé este espacio, darle su lugar “propio” en el internet. Después de hacer eso, volví a dejarlo “abandonado” por el resto del año. Hasta hoy.

Creo que escribo un poco sobre la historia del blog porque cuando volví a entrar me encontré con ese subtítulo “Vivir es cambiar” que puse hace ya tantos años y había olvidado y si he vuelto ahora es para decir que precisamente quiero vivir.

Vivir, no sobrevivir. En 2020 el mundo cambió drásticamente y aunque fui uno de los afortunados que sobrevivió a la pandemia, la vida viró en caminos que no esperaba, así que hice lo que tenía que hacer para sobrevivir (nada que dañara personas, simplemente adapté mi estilo de vida), tomé actitudes y comportamientos que no siempre han sido los mejores para mi salud y en los últimos años he vivido con las consecuencias de mi irresponsabilidad.

Particularmente el año pasado puedo decir que pasé la mayoría de mis días sobrellevando dolor en mi espalda de manera constante, algo que hace algunos meses me hicieron ver es catalogado como dolor crónico. Desde mi adolescencia he tenido problemas en la espalda y a inicios de mis 20s desarrollé problemas gastrointestinales, pero nada tan constante como lo que experimenté en los últimos 12 meses, encima de eso mi herencia genética ha empezado a recordarme que está ahí para ser inevitable, hace ya más de 12 meses empecé un tratamiento para combatir la resistencia a la insulina en mi cuerpo y aunque no me he hecho análisis recientes, creo con certeza que no estoy siquiera mejor que cuando lo empecé. Adopté una vida sedentaria con una dieta que me permitió agravar mi sobrepeso y para cerrar con broche de oro este año mi consumo de alcohol no hizo mas que aumentar.

No hace falta ser un genio para unir los puntos anteriores y darse cuenta que ese camino solo lleva a la miseria, si no hago algo pronto desarrollaré diabetes, terminaré de acabar con mi hígado, mis riñones y algún otro órgano más que pueda tener salvación aún, el dolor crónico es algo que me ha ocasionado misera durante todo el año, me vuelve irritable y ha ido erosionando mi calidad de vida. Como dije no hace falta ser un genio para ver en donde acabaré si sigo así, solo hace falta querer verlo y reconocerlo y por algún motivo me ha tomado más de 12 meses finalmente verlo, pero ahora lo veo, lo reconozco y lo acepto. Vivir es cambiar.

Hasta ahora he vivido mi vida siendo lo que algunos llaman “alcohólico funcional”, es decir que la mayor parte del tiempo el alcohol no ha afectado mis responsabilidades como adulto, cumplo mis obligaciones del trabajo, cumplo mis compromisos como esposo, no soy violento o hago “papelitos” en alguna reunión por beber demasiado, en general sigo con mi vida sin mayor afectación que el desgaste y el precio que paga mi cuerpo por consumir alcohol. Quizás ese es el motivo por el cuál me tomó tanto tiempo aceptar que algo no estaba bien en mi relación con el consumo de alcohol; escribiré luego con mayor detalle sobre mi alcoholismo pero por ahora es suficiente decir que es evidentemente un factor que ha contribuido al decaimiento de mi salud.

Dicho todo esto, quizás ahora tengo un poco más de sentido mi declaración inicial. He decidido cambiar mi estilo de vida para empezar a vivirla.

Esta decisión ya la había tomado desde hace algunas semanas pero quizás como último acto de irresponsabilidad o indulgencia me permití terminar el año viviendo como lo había estado haciendo. Pero ahora que el año nuevo ha empezado, es hora de trabajar, es hora de construir.

No importa cuanto me cueste, me he propuesto desarrollar la disciplina necesaria para mejorar mi vida. Hacer todo aquello que debí haber empezado a hacer hace 12 meses y que ahora ya no es una opción o una sugerencia, es una orden de mi para mi, es un reto y es una obligación. Una deuda en la que he incurrido por haber sido irresponsable con mi salud y que ha llegado el momento de pagar, porque quizás de no hacerlo, esta sea la última oportunidad que tenga para hacerlo por voluntad propia.

Algo que decidí recientemente y que haré todo lo posible para que sea un efecto colateral de mi decisión anterior, es revivir este espacio. Como muchas de las grandes decisiones que he tomado en mi vida, de pronto he sentido que el momento es el adecuado, así que espero en los próximos meses escribir más sobre estos cambios y el desarrollo de mi vida.

No creo que sea coincidencia que una vez más me sienta llamado por este espacio que en una ocasión creé para apoyarme durante mi crecimiento. Sirva pues nuevamente, como punto de partida y combustible para recorrer el camino que yo mismo he seleccionado.

Para bien o para mal, desde pequeño se me crió con un pensamiento tan fantasioso como poderoso, un pensamiento que aprendí a creer como si fuera una verdad y aunque suene demencial es un pensamiento grabado en mi ser y del cual tomaré fuerzas cómo lo he hecho más de alguna vez en el pasado.

«No importa que tan difícil o imposible parezca, si te lo propones, no hay nada que no puedas lograr»

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *