Close

Bitácora Solar 「Sonrisa」 [3/3/16]

Para ser sincero me estoy obligando a escribir esta entrada, lo cual en cierta forma es señal de que una parte de mi considera importarte hacerlo.

Estoy cansado, físicamente agotado la verdad, por eso es que no tengo mucho ánimo de escribir, más bien de hacer algo en general, tuve un día mentalmente extenuante y eso consumió gran parte de mis energías, sin embargo el día fue bueno, bastante en realidad. Hoy me levanté de buen humor, a pesar de no que no la vería hoy no me desanimé demasiado, había dormido 8 horas así que estaba descansado, avancé bastante en mi libro y estoy seguro que lo terminaré para la reunión de mañana en el club, es un buen libro, pero bueno, lo importante. Hoy pasé todo el día sonriendo, algo en la mañana me tenía feliz y fresco así que decidí sonreír y a pesar de los cansado trámites que tuve que realizar, mi sonrisa no se apagó, a medio día me desocupé de la batalla burocrática que tuve que librar en T respecto a mis residencias. Al final, si la vi, solo por un momento y desde lejos, pero la vi, ya tengo su nombre pero aun necesito más relevancia para nombrarla, necesito conocerla más, romper el encanto.

De camino vuelta a mi casa, en la parada del bus una joven me abordó, me preguntó sobre si el bus que venía la llevaba a cierto lugar, le dije que si (era mi bus, que coincidencia), el bus iba lleno y la perdí de vista, había un grupo de niñas al fondo cantando y gritando y de pronto en un asiento cerca del final, ahí estaba, me vio y la vi, sonreí y me sonrió, era bonita y lo imaginé. Imaginé lo que le diría y lo que me contestaría, todo saldría bien y ella sería mi nueva primera cita, si tan solo lo hubiera hecho. No me malinterpreten, no lo evité por miedo, todo se reduce a un infortunio y una desincronía, hacía unos minutos había comido, mi aliento no era lo más agradable y decidí que podía ahorrarle el desagrado y mi vergüenza (suena como una excusa de un cobarde ¿no?), así llegamos al lugar donde se bajaba y me sonrió de nuevo, me agradeció y desapareció para siempre. Que fugaces son los encuentros y que efímeros nos obligamos a hacerlos, quizás es un método para no pensar en el que hubiera pasado y para negar que acabamos de dejar de pasar una gran oportunidad. De cualquier forma, creo poder vivir con ello. Fue un encuentro bonito, fugaz, con una infortunada asincronía.

A pesar de todo mi sonrisa siguió, no se apagó y el recuerdo de esa chica me iluminó la tarde. Este día me di cuenta de muchas otras cosas más, pero ahora no es el momento para expresarlas.

Escribiré pronto.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *