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Bitácora Solar 「Magia de la orquesta」[9/10/15]

Elena de nuevo. 

A estas alturas es más que obvio que Elena me gusta, el día de ayer pasamos una velada maravillosa. Todo sucedió sin planearlo, quizás eso es lo que hizo de la noche una especial. Por la mañana me enteré que la Orquesta Sinfónica estaría dando un concierto ese mismo día y decidí decirle a Byr, su idea y la mía era la misma, “tenemos que ir”. Nos habíamos perdido ya dos conciertos de la temporada y esta era una oportunidad que no podíamos desaprovechar, por la tarde iríamos a cantar al coro, un favor a Dima. Elena dijo que ella también iría lo cual no me esperaba, entonces pensé que sería buena idea invitarla, le compartí nuestro plan de ir al concierto y quedó de confirmarme por la tarde.

Durante el tiempo que estuvimos en el coro Elena estuvo muy hermética, algo le molestaba y su rostro expresaba tedio, supuse que sería por el día del mes, por eso me sorprendió cuando al preguntarle, me dijo que si iría con nosotros, pero me alegró y decidí que haría un esfuerzo mayor por hacer que se la pasara bien.

El teatro nos dio la bienvenida y aunque Elena estuvo quejándose por el frío, en cuanto la orquesta empezó su presentación, el ambiente la absorbió. Mas tarde nos confesaría que no esperaba que le gustara tanto como lo hizo. Se suponía que después del concierto yo llevaría a Elena y a Byr a sus casas, pero mi madre tenía el auto y no se desocuparía hasta dentro de una hora, lo cual me estresó un poco. Decidido a no arruinar el ambiente y a animar a Elena que empezaba a angustiarse, decidí invitarlos a un café, me tomaron la palabra y nos dirigimos al local.

El lugar… el lugar era el mismo en el que pasé aquella mágica tarde con Arabella. Afortunadamente el interior era cálido, para gusto de Elena, quien se rehusó a aceptar que le invitara algo, insistí y la convencí de tomar un chocolate caliente, lo amó. Durante el transcurso de la siguiente hora platicamos sobre muchas cosas, al parecer el chocolate y un poco de mi “encanto personal” hicieron su efecto, logré hacerla reír en diversas ocasiones y su actitud cambió completamente a la que tenía cuando estábamos en el coro. El ambiente acogedor hizo que no dejara de admirarla, no sé si Byr se de cuenta, pero creo que Elena no lo nota. Es una de esas chicas que jamás ha tenido novio y su inocencia no le permite malinterpretar mis sentimientos, lo cual es bueno porque ni yo estoy seguro aun de qué es lo que siento por ella y eso me da tiempo para no apresurar mis sentimientos. Solo se que me gusta pasar tiempo junto a ella.

Entre risas y anécdotas nuestra repentina salida al café terminó y esa noche el resplandor de su esencia me acompañó en mis sueños.

P.D.: Debería estar haciendo tarea.

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